"El Túnel de los Recuerdos"


Cuatro hombres para Eva" en el Canal 11


Luego de tres meses en México, José María Langlais retorna al país para reeditar "Cuatro hombres para Eva" en el Canal 11, junto a Bebán, Barreiro y Rudy. El año 1970 fue malo para el galán, pero espera un buen 1971. Su esposa Fernanda y sus hijos Gabriel Fernando y María José serán un buen apoyo para él. Se rumorea que realizará además una comedia con Eduardo Rudy y un drama con Myriam de Urquijo.

Según Mario Pugliese, ahora devenido en astrólogo con el nombre de "Profesor Mario Cariño", una nativa bajo el signo de Cáncer, Isabel Sarli (nacida un 9 de julio en un pueblo entrerriano) va a experimentar este año un profundo cambio en su vida y en los próximos años ha de resolver su situación sentimental. Además, para esta semana predice el Profesor un aluvión de acontecimientos: Victorio Gassman y Sofía Loren serán noticia, lo mismo que Jean Paul Belmondo y Brigitte Bardot; Sarita Montiel y Carmen Sevilla pasarán por momentos muy importantes; y la semana será muy buena para Soledad Silveyra, María Cristina Láurenz, Héctor Coire, Mauricio Morris y el "Pato" Carret.

Y buscando en nuestro tunel de los recuerdos de nuestro sitio ...


¡Carta de Cris!
Pareciera que el mundo actual está diseñado exclusivamente para los jóvenes. Es decir: aquellos de menos de 35 años. Lo que no está mal.
De manera risueña, y a veces no tanto, los que bordeamos el medio siglo sabemos que la juventud nos distingue como los viejos, los gerontes, los pami... o los ancianos.
Y si bien no estamos arrumbados como trastos viejos, sabemos que quienes diseñan los hábitos y costumbres de esta sociedad actual, pocas veces nos tienen en cuenta.
Por eso no está mal que seamos nosotros quienes generemos nuestro propio espacio; que podamos recordar con sana nostalgia lo que vivimos, lo que disfrutamos, lo que nos ocurrió, lo que vimos y lo que escuchamos. En definitiva lo que nos formó, nos nutrió y nos hizo ser lo que somos hoy.
Por eso es bueno, reconstruir, entre todos, aquel mundo del pasado que nos encontró aprendiendo a vivir.
Y para distinguirnos y reconocernos mutuamente no es mala idea que comencemos por exagerar nuestra condición de maduros a mucha honra. De modo que ni viejos, ni gerontes, ni pamis... directamente jurásicos asumidos y contentos de serlo.
Los jurásicos pertenecemos a la generación de argentinos que pasamos de las dictaduras a las democracias. De Illia a Kirschner y de la hiperinflación a la pesificación. De los argentinos que ganamos mundiales pero que perdimos Malvinas. De los argentinos que, asombrados, incorporamos la pc, el psicoanálisis, el sida, internet, los clones, los dvd y los teléfonos celulares.
Cuando nacimos había mateos... pero vimos por televisión la llegada del hombre a la luna.
Y pasamos, sin anestesia, de la radio galena al walkman.
Tamaña disparidad de escenarios nos llevó, irremediablemente, a desarrollar una fenomenal memoria emotiva.
Generar un espacio para rememorar lo vivido con apelaciones que motiven la activa participación de los oyentes, es la base de la mecánica de nuestro programa.Un beso. Cris

(Productora del Club de Los Jurásicos

Mamáaaa!! yo quiero...


El carro del lechero y el cascabel de su yegua. Las vías y los tranvías.


La nata de la leche. El dulce de leche casero.

La Malta Palermo, la Bidú y la revolucionaria Bidú-cola.

El Glostora Tango Club. El Alma que Canta.

El empedrado desparejo. La pelota de fútbol con tiento.

El carro del verdulero, y su tano feo y gritón.

El "Tibist" y "Rataplán". El vigilante y el buzón rojo de la esquina.

El lustrabotas. El escobero. Viajar colgado "de garrón". El "Yelero".

La fruta comprada por docena. Las pibas jugando con las muñecas.

Los picaditos en el potrero. Las casas con zaguán y puerta cancel.

La yapa. El manisero. La pajarera en el patio.

La quinta y el gallinero en el fondo. El llamador en la puerta de calle.


Los zuecos. El cuello duro y los gemelos. El cobrador de la luz a domicilio.

Los canzoncillos largos de franela. El papel secante. Los discos de pasta.

El sombrero masculino. Los fósforos "Ranchera".

Los confititos del boticario. El perramus.

Las radios Prieto, Callao, Del Pueblo, Stentor, Fénix, Porteña, La Voz del Aire y Cultura.

La gorra de vasco. El bastidor para bordar que usaban las chicas.

Los pitos de entrada y salida de las fábricas. La vuelta del perro.

La libreta del almacén, con tapa casi siempre negra: una para el almacenero y otra para el cliente.

El muñeco de Geniol. La maquinita de moler café. La escupidera enlozada.


La garita del vigilante. Las serenatas bajo la ventana.

Las academias de corte y confección. La libreta de la Caja de Ahorro.

Las sombrillas de las damas. Los zancos. Las "fogaratas" de San Juan.

El guapo del barrio.

Los primeros tacos altos de las chicas y los primeros pantalones largos de los chicos.

La malta "Mamita". La "Ovomaltina". El muñeco malcriado.

El jabón Raffo. La cascarilla con leche. El aceite de castor.

La moneda de cobre para los chichones. Las alpargatas Rueda y Luna.

El pedido de mano a los padres de la novia.

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¿qué eran?


La pluma coqueta (se colocaba en la lapicera y luego para escribir se mojaba en el tintero).


El Pif-Paf (una revista de historietas).

Starosta (chocolatín que traía figuritas redonditas de lata).

Brancato (una gomina o fijador).

La taranda (un aparato casero para cazar pajaritos).

La mano que aprieta (una película en capítulos exhibida en las matinés infantiles).

Afrechillo (alimento para las gallinas).

Rin-raje (tocar timbre y salir corriendo).

Rataplán (una revista humorística).

La raspa (un baile muy popular).


Euskalduna (una barrita de chocolate riquísima).

Papel Guadaña (una marca de papel higiénico).

Kelito (un chocolatín con figurita).

La llave de la felicidad (estaba dentro de los panes de jabón Federal, y el que la encontraba se ganaba una casa).

algo de moda retro

 Como bien sabemos, el desarrollo de la moda en una sociedad no responde a una sola causa sino a una multiplicidad de ellas. Cuando hablamos de la moda de los años 60 no podemos analizarla sin tener en cuenta temas como la liberación femenina, el hippismo, el baby boom, la píldora anticonceptiva, las drogas... y la lista sigue.

A mediados de la década una modista afincada en Londres presentó un diseño extraordinario que cambió la moda para siempre: la minifalda. Su creadora fue Mary Quant, un nombre que pasó a ser sinónimo de revolución femenina. Más allá de la mini, otras vestimentas fueron ganando lugar en las vidrieras de Oxford Street y Carnaby Street, en Londres. Influenciado por el surrealismo, el hinduísmo y las drogas psicodélicas, el movimiento hippie encontró la manera de expresarse a través de ropas multicolores y diseños de vanguardia.

Llegando al final de la década aparecieron los "oxford", esos pantalones acampanados que usaban tanto hombres como mujeres. Durante ese decenio los jóvenes llevaron la batuta y se hicieron oír por los mayores como nunca antes. Resabios de aquellos años sobreviven todavía en las sociedades actuales

La moda de los años 60 y 70 siempre está presente en la época actual. Cada dos o tres años si analizamos los suplementos de moda de los diarios u hojeamos las revistas femeninas vamos a descubrir títulares del estilo "Volvieron los 60", "Estilo retro", "Hippie Chic", "Los 70 a full", y otros similares.




De todos modos creo que la moda de los 60 y de los 70 no es la misma. A los 60 lo identifico más con la minifalda, lo musical, pelos relativamente cortos o lacios en las mujeres, ropa de la india, flores, bandanas. En cambio, los 70 tienen más que ver con los afros, pelos con volumen, pantalones acampanados, camisas
ajustadas, hot pants
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¿te acordas de los cospeles?


Estos cospeles se usaban en los telefonos...se acuerdan? se compraban y listo....hoy a veces al no tener monedas no se pueden usar los telefonos de la calle.....todo un tema.....


Esta pieza es de la decada del 70.....se acuerdan para los que viven en argentina los telefonos anaranjados publicos?

Era Disco


En los setenta comenzó la era disco. Esta época no fue solo un estilo de música, sino un medio de vida.

Estos son los años de la "Fiebre del sábado por la noche". Las grandes plataformas se ganan un lugar en las pistas de las discos, junto con las vestimentas de colores fuertes.

Los vestidos entallados se popularizaron en los clubes. También asociados con el look disco se utilizó la lycra y las prendas ajustadas. Los hombres se animan a usar trajes de colores claros y camisetas con cuellos en punta.
Después de la revolución de la paz y el amor de los 60, la moda comenzó a tomar nuevos rumbos.

Una de las controversias de la moda de estos años fue continuar con la minifalda o suplantarla por la falda a la rodilla (midi). Yves Saint Laurent fue uno de los diseñadores que apostó por la Segunda opción, aunque la minifalda no fue desplazada en ningún momento

¿Y sobre la moda de los 70? te acordas

La moda de los años 70 fue muy diversa, desde la moda disco hasta la punk, esta década continuó el escenario cambiante y vertiginoso que surgió en los años 60. De esta manera estas dos décadas fueron cruciales en lo que es la moda hoy por hoy. En la actualidad, muchos diseñadores basan sus creaciones en estas dos décadas.

En los años 70 las faldas se vieron en todo tipo de longitudes, desde minis, maxis y todos los largos que se nos puedan ocurrir. A principios de la década, los pantalones eran campana, muy anchos, y a finales de la década, los pantalones se angostaron; el movimiento punk incluso, estableció los pantalones pitillo.
telas usadas también fueron muy variadas, desde lentejuelas hasta diseños étnicos, se experimentó prácticamente con todo tipo de materiales y colores.
La tendencia hippie que surgió en los 60, se acentuó en los 70. Trajo consigo la ropa étnica, como chaquetas Nehru, túnicas y blusas orientales y africanas. Desde mediados a finales de los 70 los caftanes, kimonos, jalabiya y otros estilos orientales, tanto árabes, hindúes o africanos tuvieron gran acogida entre las multitudes. Los bolsos y bikinis de crochét de las islas griegas, mantones españoles, ponchos sudamericanos, faldas estilo campesino, chalecos tibetanos y chinos, pañuelos hindúes, adornos y complementos de los indios americanos, pulseras, collares, joyas de todas partes del mundo. Una gran cantidad de elementos étnicos se incorporaron en el vestir. El mundo comenzó a globalizarse a través de la moda.
En lo que se refiere a zapatos, las plataformas tuvieron un gran auge a principios de la década, y a finales, los tacones aguja resurgieron.
Los abrigos largos tendieron a decaer en esta década, y tuvieron más preponderancia las chaquetas cortas, de terciopelo, telas acolchonadas, de lana, o impermeables.
La moda disco trajo consigo las telas metálicas, estampados leopardo y una serie de accesorios para lucir brillante en las discotecas. A finales de los 70, surgió el movimiento punk y su moda, pero como un grupo pequeño. Fue seguido por las masas en los años 80 con su consigna anárquica y “no future”.
Fuente:http://www.hoymoda.com/2008/11/14/moda-ropa-anos-70
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Heleno. La chica de la Boutique

Cebando Mate. tormenta


Su primer tema, allá por 1969 en la Argentina. Un éxito tremendo. Arreglos de Horacio Malvicino.


Me levanto, la mañana está sin sol.
Brilla en mi alma el lamento de tu voz.
Está desecha la cama y, sin llorar,
lentamente ya la noche terminó.
Los niños van a la escuela muy temprano
y las madres hacia el mercado del barrio,
las campanas de la iglesia dan las seis,
y te cubres con la sábana otra vez.
Cebando mate con amor,
hay fuego en mi corazón
y yo acaricio tu primavera
que en la pieza se quedó.
Toda mi ciudad comienza a despertar,
rostros van y vienen no sé a dónde van.
Vivo mi parte de tiempo, voy a trabajar,
la rutina nuevamente invade mi andar.
Cebando mate con amor.
hay fuego en mi corazón
y yo acaricio tu primavera
que en la pieza se quedó

Publicidades del los 80

Te acordás de mediados de los '80 ?

Reviví parte de tu adolescencia. 1983 1984 1985. las bailes, la ropa, el colegio secundario, los videos y la música ochentera

¿te acordas de la década del 70?

LA RABIA DE CHAPLIN

30 años de su muerte... "era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio".


Altercom*
Darío Fo*
14 de febrero de 2007
Sale en estos días «Charlie Chaplin, Opiniones de un Vagabundo» [1]. Vaya por delante que Charles Chaplin ha sido con certeza uno de los hombres del espectáculo, y en particular del cine, más importantes del siglo XX.
Lo que más me fastidia es el interminable rimero de crónicas de tipo patético, lírico o literario que se han escrito sobre él desde el mismo momento de su muerte.
Pescando en ese montón de comentarios, les propongo algunos: "El fondo judío de su arte y de su tristeza indudable, la naturaleza de su humor de doble y triple sentido, es poco accesible al público" (Montale). "Tenía en la sonrisa el llanto del mundo, y en las lágrimas de las cosas hacía bailar la alegría de la vida" (Giovanni Grazzini, en el Corriere della Sera). Y etiquetas hasta el hartazgo: "anarquista-lírico", "individualista-colectivo", "patético", "fantástico", "rebelde", "melancólico", "payaso de la esperanza", "grotesco", "existencialista".
Nadie, nadie, digo, habla nunca de su "rabia".
Chaplin era sobre todo un hombre con un sentido profundamente arraigado del amor y del odio.
Odiaba casi con ímpetu el mundo que tenía alrededor, el poder, la máquina del capital.
Odiaba el orden del Estado, con sus policías, sus jueces y sus cárceles. Odiaba el orden moral de aquella sociedad, el orden del beneficio comercial, bancario, industrial. El orden religioso con sus hipocresías, sus dogmas y sus falsas esperanzas. Y finalmente, odiaba el orden cultural de la burguesía y del capital, y el orden de sus falsos y a menudo infames mitos.
La Norteamérica convencional, instalada alrededor de los negocios, no le amaba, no le perdonaba sus simpatías comunistas, sus presuntos lazos con Rusia, su presunta falta de patriotismo debida al hecho de no haber querido nunca adoptar la ciudadanía norteamericana.
Creo que en muy pocas de las obras de cine y de teatro de los últimos setenta años se puede sentir de manera tan clara tanto odio como el expresado en « Tiempos Modernos » ante la lógica de la máquina que mortifica, humilla, aliena y asesina al hombre y a su humanidad.
Nadie mejor que Chaplin ha sabido desarrollar la crítica agresiva, llena de rabia, frente a la ideología de la máquina, y en particular, frente a los métodos de Taylor, es decir, los que explotan al hombre hasta en su gestualidad.
Del mismo modo ha atacado a toda la ideología del moralismo norteamericano, el de la "buena sociedad" que es infame en ciertas aspectos, pero que se resuelve siempre con el buen corazón y la buena voluntad de los humildes: se opuso, en suma, a todo el cine de Frank Capra.
Cuando usa el patetismo, Chaplin lo vierte siempre con gran crueldad. Basta recordar el desenlace everdad cruel de las escenas de Chaplin en la «Calle del Miedo» , cuando distribuye la comida a los niños hambrientos y arroja el grano en torno como si hubiera muchas gallinas a las que dar de comer.
Incluso cuando entra en el juego de la felicidad, siempre lo resuelve en la huída de esta sociedad.
En la « Quimera del Oro » hay todavía más rabia. E insulto a la gran trampa del capital: "Tengan paciencia, sean buenos, todos podrán un día tener fortuna. La fortuna es la gran madre de esta sociedad que nos hace a todos iguales". Esa interminable caravana que se dirige hacia la "esperanza", hacia la riqueza, hacia el sueño.
La historia individual es en cambio la historia de cientos y cientos de angustias, de dificultades, de violencias sufridas, con lo que la historia norteamericana sale de esta película mucho más despiadadamente lastimada que de decenas de películas consideradas "históricas".
Y también en este caso, como siempre, Chaplin no partió de hechos imaginarios o literarios, sino de una realidad bien clara y, por lo tanto, nacida y crecida sobre las espaldas y sobre la piel de todos.
Como me hace notar Andreina Lombardi Bom, la traductora de este libro, nadie se preocupa de subrayar la rabia de Chaplin contra la sociedad (curiosamente, entre las entrevistas recogidas, no hay ninguna que aluda a «Tiempos Modernos» ), pero tampoco, y sobre todo, la rabia de la sociedad contra Chaplin, una sociedad ya exacerbada y exageradamente desconfiada de cualquier cosa que oliera a "diferente".
La mirada de Chaplin sobre la vida, sobre las relaciones entre los hombres, también sobre la economía y la política, era demasiado heterodoxa como para que la autocomplaciente Norteamérica de la posguerra no se resintiera; y el atacado respondió.
Y me permito, a mi vez, agregar que el cine todo de Chaplin recupera temas y modos que están en el origen del mundo de los payasos.
Los grandes payasos no han desarrollado jamás su arte como si tuviera el fin en sí mismo, es decir, como puro divertimento. Por ejemplo, el payaso fijo del teatro nace, en el siglo XIX, del personaje del operario destinado al trabajo de mantenimiento de jaulas y trapecios. O sea, el mozo de cuerda, "el eterno menor de edad": sobre él se yerque siempre amenazante la figura del director del circo, que lo trata como a un siervo, que no le permite beber, que no le deja acercarse a las bailarinas, que no le consiente amar. Es un desheredado, un inferior, hombre de carga sin siquiera derecho a gozar de la fantasía propia del circo.
Es un diferente. Y el juego que desarrolla es siempre el mismo, ya le obliguen a sustituir al hombre bala o a meterse en la jaula de los leones persuadido de que son de mentira y presto a hacer las cosas más inauditas con estos leones que cree ficticios. Esta es la clave de la violencia, del terror, del engaño, del verse obligado a ganarse la vida a cualquier costo.
Lo que importa no es ya vivir, sino sobrevivir.
Cuando luego el payaso se da cuenta de que los leones son de verdad y están famélicos, no tiene sino continuar su juego porque, fuera de la jaula y a modo de chantaje, está su mujer, están sus hijos (payasines, tal vez enanos), que piden de comer mientras el director grita: "¡Si no terminas el número y el público no se ríe, te echo sin darte un céntimo!".
Pero muchos han hecho intentos desesperados por presentar a Charlie Chaplin como un poeta aislado, y lo han descrito como "un pequeño judío individualista", como "un anarquista-lírico" que expresa un arte tan elevado, “de doble y triple sentido”, "que se vuelve un arte para pocos".
Lo describen como un diferente, pero también como un excelso, un genio descollante por encima de las “limitaciones” de una masa de iguales.
No saben ni quieren saber que los diferentes que personifica Charlot eran en Norteamérica, y lo siguen siendo, el 70 o el 80 por ciento de esa sociedad. El pequeño vagabundo representa al judío, al turco, al italiano, al irlandés, al español, por no hablar de los mestizos, los negros y los hispanos, a todos quienes se ven forzados a subir una cuesta erizada por las dificultades y los estorbos de la lengua, de los usos y de la expresión de una sociedad que los atenaza, los acoge, los repele, los explota, los manipula como objetos, los aplasta y los tira.
No olvidemos que con la oleada de los inmigrantes, de los diferentes, la sociedad norteamericana dobló su número (fenómeno nunca ocurrido en parte alguna del mundo: basta pensar que, sólo de Italia, partieron algo así como 8 millones de desesperados en poquísimos años; y así también en Grecia, en Turquía, en Francia, en España; por doquier).
Precisamente la llegada de estos diferentes, y de tanta gente obligada a dar el salto mortal para mantenerse con vida, fue el signo característico de una nueva sociedad cruel y monstruosa que, sin embargo, daba en el drama espacio a la esperanza.
Chaplin siempre se sintió el campeón de este pueblo de desechos, siempre quiso sentir su pulso: la prueba es que finalizado el primer montaje de cada película, lo proyectaba en público –público periférico y popular— para sentir los ritmos, verificar los tiempos, la aceptación o el rechazo de las pausas. Yo creo que Chaplin trabajaba con el público metido en la cámara. Chaplin siempre actuó como en el teatro, como si hubiera una platea que le marcara el ritmo.
Pero ahora hablemos de la decadencia: el problema de fondo es el discurso ideológico, la toma de posición del especialista. El ejemplo: Chaplin, que veinte años antes se preocupó por la guerra mundial, por el nazismo, las masacres, la violencia del poder en todas sus formas, no hizo lo propio en lo que respecta a Vietnam. Aun teniendo la posibilidad, los medios y la autoridad para intervenir. Como ignoró el problema de Palestina y las otras cuitas del mundo tras la guerra. Dejó de lado lo que había sido clave fundamental de su discurso, la crónica escurril de la realidad, y se arrellanó en otra dimensión, ciertamente más grata al poder.
Recordaré para terminar a una mujer calabresa, una campesina que, entrevistada por la televisión, dejó dicho:
"Charlot era un tipo capaz de hacernos llorar por cosas de las que normalmente nos reímos, y de hacernos reír con cosas que nos hacen llorar. Era uno que hablaba de nosotros, porque era uno de nosotros".
Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador.
Comunicación para la Libertad.
Darío Fo
Dramaturgo y escritor revolucionario italiano. Premio Nobel de Literatura 1997. Ha publicado “Misterio Bufo” (1969), “Muerte accidental de un anarquista” (1970), “Fedayin” (1971), “Aquí no paga nadie” (1974), “El país de los murciélagos” - Autobiografía (2002).

Dario Fo est écrivain et Prix Nobel de littérature.
Traducción para SINPERMISO: Ricardo González-Bertomeu
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¡ Feliz Domingo para todos !


Feliz Domingo, supo ser cita ineludible los domingos a la tarde, aunque más no sea de a ratos, mientras se tomaba un mate, se saludaba a la tía de visita o se escuchaba el desandar de la fecha, que en aquellos tiempos se jugaba íntegra en el mismo día y a la misma hora y no cuando diga Torneos y Competencias. De hecho, nadie podría estar frente a la tele casi 10 horas sin levantarse.

Fueron 28 años al aire, desde 1970 cuando adquirió su forma definitiva de programa dedicado al público estudiantil, hasta 1998, con una sola interrupción de poco más de un año, entre 1995 y 1996.

Por ese glorioso espacio pasaron varios conductores (Jorge Rossi, Pablo Codevilla, Marcelo Dos Santos, Jorge Formento, Carolina Fernández Balbi, Lisandro Carret, Marcelo "Teto" Medina, entre otros) pero sólo uno se convirtió en su marca registrada: Silvio Soldán, quien lo condujo durante 24 años, desde fines del 69, cuando se incorporó para acompañar a Orlando Marconi en el, por entonces, Domingos de mi ciudad, hasta 1994.

El ciclo, que supo llamarse "Domingos para la juventud" y "Feliz domingo para todos" llegó a medir 40 puntos de rating, y a tener emisiones de doce horas, de 10 de la mañana a 10 de la noche.

El mismo Soldán recuerda como se originó todo: "Feliz Domingo comenzó como un programa para adultos, con la conducción de Orlando Marconi y la producción de Gerardo Sofovich. Al cabo de un tiempo Gerardo se va y me llaman a mí para ocuparme de la parte más cultural del programa, porque a Orlando no le gustaban las preguntas y respuestas".


"Un día, la tranquilidad del estudio se ve conmovida por la entrada de una veintena de pibes haciendo una batahola impresionante. En ese momento entregábamos un auto usado como premio mayor, con un método parecido al actual: había una bandeja con llaves para los finalistas, que elegían una y el que abría la puerta se llevaba el coche", añade el James Bond argento.


"Al domingo siguiente vinieron dos colegios e hicieron más lío que los anteriores; Orlando decidió hablar con los chicos para preguntarles por qué habían venido, les respondieron `queremos sacarnos el auto, así hacemos una rifa, lo sorteamos y con eso nos vamos a Bariloche´. Nos dimos cuenta que ellos le daban mucha energía al programa, así que dejamos a los vejestorios de lado y así empezó Feliz Domingo para la juventud", culmina de rememorar.

Inolvidables

Innumerables latiguillos aún hoy se añoran en los domingos: "La cinta, Gonzalito"; "Treinta segundos, sin repetir y sin soplar... comenzando ya"; "Nombre y colegio"; "Feliz domingo para todos"; "Gracias a los profesores que nos cedieron las horas"; "Con la muesquita para abajo (refiriéndose a la llave que abre el cofre de la felicidad)"; "Este es un programa hecho con... amor"; "abrió, abrióooo!!!"; las súplicas hacia el jurado (el benemérito Roberto Tálice, Candial y el escribano Prato Murphy) de "los dos a la final"; el imparable scrum de abrazos tras ganar alguna prenda, los festejos de cumpleaños con las tortas del tío Aquiles, el cantito de las tribunas "pongamos todos, pongamos una luca...para comprarle a Soldán una peluca"; la "artística" musical (te voy a regalar una goma grandota, para que te borres, para que te borres).y.y.mucho más que no podrá igualar ninguna imitación que chorrea Telefé con alumnos rubios, con plata y de San Isidro.



Innumerables prendas también: Yo sé, Camino al Oscar, Fórmula goma, Los mareados, Poemas de amor, Pido la palabra, El repechaje y por supuesto el Ping Pong de Preguntas y respuestas (7 correctas.no, no llega chiquilina).


La última remake, deparó la conducción de David Kavlín y Carla Conte, empresa arriesgada teniendo en cuenta la situación hormonal de los adolescentes y la voluptuosidad de la conductora, así y todo, el fuego sagrado permaneció vivo con la inestimable colaboración del gran Silvio y una magia que siempre está latente en esa "música de los domingos", dispuesta a usarse una y otra vez, inoxidable al paso del tiempo y a la contaminación de celulares y nuevos hábitos.


Sólo basta que se eche a andar la marchita de Mores, Soldán tomando impulso desde el hombro del Escribano y la ilusión de abrir el cofre.

Isidoro Cañones: Un playboy de cinismo casi inocente

Por Luis Guzmán, escritor y psicoanalista.
Recopilación de Agencia NOVA
de la Biblioteca Clarín de la Historieta


Durante mi infancia, El libro de Oro de Patoruzú era un acontecimiento. Lo mismo sucedía con fiestas como la Navidad, reyes o carnavales, sólo pasaban una vez por año.

Como las historietas de aquellos tiempos no eran tantas, uno las leía primero de golpe y después lentamente. La hacía durar como aquellas cosas que hemos esperado durante mucho tiempo.

Lo que más me llamaba la atención de Patoruzú era la familia. No entendía cómo estaba formada. Un indio -Patoruzú-; una india -la Chacha- que me recordaba una foto de mi abuela entrerriana disfrazada de india, de perfil la misma nariz, de frente la misma vincha; un integrante joven, soltero de nacimiento -Isidoro- y el Coronel Cañones, que oficiaba de tío.

Esos personajes tenían un pasado, sobre todo una infancia. Crecieron con uno y con nuestros padres. Patoruzú había sido antes Patoruzito. Isidoro había sido Isidorito.

Con el tiempo la familia se volvió numerosa y se agregó Patora, la hermana de Patoruzú, y desde siempre estuvo Upa, un bebé del que recuerdo, nítidamente, que portaba una especie de pañal chiripá sostenidos con una enorme alfiler de gancho que ocupaba todo un cuadro de la historieta.

De la cara de Isidoro, el primer detalles que se destacaba era su peinado para atrás y tres pelos eternamente parados, indomables, rebeldes a la gomina, que revelaban su manera vertiginosa de estar en el mundo. Desde cierta perspectiva surrealista podríamos pensar en una correspondencia entre los pelos de Isidoro y la pluma de Patoruzú.


Era muy difícil separarlos, por eso formaban una familia. Si uno pensaba en Isidoro, inmediatamente pensaba en la broma que éste le había hecho a Patoruzú.

Si, en cambio, uno acompañaba al indio en sus andanzas, inmediatamente aparecía una frase sentenciosa, un consejo correcto que estaba siempre cerca del sermón.

Si Patoruzú era una historieta argentina, Isidoro era un personaje porteño. Eso se notaba en cómo hablaban los protagonistas. Una mezcla de lenguaje urbano con palabras del gauchesco y el famoso "¡huija chei!" de Patoruzú.

Lo cierto es que el campo y la ciudad eran los dos lugares en los que transcurrían las tribulaciones de Isidoro.

En ese tiempo los gritos y las exclamaciones de los héroes tenían una hora, un nombre y un lugar en la radio. A las seis, el aullido de Trazan llamando a su elefante.

Tantor interrumpía cualquier partido de fútbol que estuviésemos jugando, así como el "Arriba Satán" que Poncho Negro le dirigía a su fiel caballo nos sumergía en un ensueño aventurero.


Para los que lo seguíamos, Isidoro era un personaje solitario; y, para muestra desgracia, no disponía de un programa radial como los otros héroes. Su voz, el lector tenía que imaginarla sin un cuerpo. A diferencia de Sandokán, Isidoro no contaba con el privilegio de un decir como el del actor Enrique del Cerro.

La diferencia con los otros héroes era que Isidoro tenía una vida, como nosotros. Pertenecía -con sus andanzas y sus mujeres de curvas insinuantes- a un mundo que tenía más que ver con la tentación y la carne.

Mujeres hermosas, la posibilidad de poseer una avioneta, autos descapotables, dinero disponible para el sastre.

Si no recuerdo mal, una de sus cuentas pendientes siempre era el sastre, porque para Isidoro no pagarle al modisto, y por tanto no poder renovar su guardarropas, era una verdadera catástrofe.

En un solo número, Isidoro podía permitirse vestir con distintos estilos. Traje y corbata, saco blanco un moñito al cuello, saco sport blanco con polera negra, saco deportivo a cuadros...

Qué fascinación extraña provocaba en mí, lector, el misterio del trabajo de Isidoro. Nunca se le había conocido uno. Se pasaba el día tratando de inventar negocios fantásticos y pensando a quién embaucar.

A esa ocupación, se le sumaba el Isidoro conquistador. Una especie de Macoco de los años cuarenta y cincuenta. Como en las fotonovelas o en los radioteatros, sus conquistas permitían ir agregando personajes a la trama. Los amores de Isidoro, mujeres rubias, preferentemente de doble apellido, eran lo que entonces se denominaba "la crema de Buenos Aires".

La ciudad en la que Isidoro se movía era una Buenos Aires nocturna. Coktail en Polifemo, parrilla en La Raya, café y copas en el Petit Café y, para reventar la noche, baile en Karim...

Isidoro era un playboy de otro tiempo y hacía gala de un cinismo casi inocente, tan identificado a su clase. Su vida era casi el símil de una letra de tango: mujeres, flores y champagne. A él le encantaba agregarle el póker y una tarde turfística en Palermo.

En las historietas de aquel tiempo había un personaje que, en la familia de hoy, se ha perdido o al menos la importancia de aquellos años. me refiero al personaje del tío.

Ya Disney había dado a los tres sobrinos de Donald y al tío Patilludo. Isidoro, para no desentonar con los aires de moda, también tenía un tío llamado Coronel Cañones.

Estos dos tíos de historieta se caracterizaban por ser millonarios. Cañones era una especie de protector -un poco gruñón pero de buen corazón-, que indefectiblemente terminaba burlado por el sobrino.

Cañones era el remedo de un apellido que podía sonar aristocrático pero siempre en el límite de la parodia.

Isidoro tenía pocos escrúpulos y, como suceden en la historieta, era capaz de reclamar sus derechos de trabajador respecto a los pensión vitalicia que el tío le pasaba mensualmente.


Esto es: reclamar vacaciones, doble aguinaldo, aumento retroactivo según los índices de lo que en aquel tiempo reemplazaba a la inflación y se llamaba "carestía de la vida".

Para Isidoro, trabajar era casi ignominioso. Aunque se podría decir que trabajaba de sobrino. Lo cierto es que Isidoro fue perdiendo el Cañones y se transformó, en la madurez, en Isidoro. El Cañones sólo lo usaba como aquella dote que le permitía acceder a ciertos lugares paquetes y presentarse en sociedad.

Es cierto, como dice Fontanarrosa, que Isidoro no alcanza a ser un dandy sino más bien un solterón empedernido.

Así como Patoruzú siempre es temerario y va al frente hasta el sacrificio y el heroísmo, Isidoro es lo opuesto.

Actúa entre bambalinas, el coraje no es su fuerte y se lo puede definir como un tarambana que vive enrollado y casi siempre termina mal.

Ese destino inexorable lo vuelve un antihéroe un poco querible a partir de sus fracasos, nunca demasiado malo ni demasiado cínico como para juzgarlo.

Como en esos personajes de los diálogos platónicos o como los payadores que ese necesitan los unos a los oros, es posibles que no haya Isidoro sin Patoruzú y viceversa, Patoruzú sin Isidoro.

La pandilla de Don Gato


Esta serie fue creada en el año 1961, obviamente por la productora de Hanna Barbera autora de los principales dibujos animados de la época.

La historia transcurre en un callejón de Manhattan donde vive una pandilla de gatos liderados por Don Gato. Estos son constantemente victimas del oficial Matute y su bastón que los intenta echar de su parada.

Don Gato puede ser fácilmente encontrado en el teléfono del callejón, ya que el tacho de basura donde vive se encuentra justo debajo del teléfono.
La serie animada fue emitida en el horario estelar en los Estados Unidos y llegaría con suceso pocos años después a España e Iberoamérica, así como en el Reino Unido, donde se llamó inicialmente Boss Cat, ya que Top Cat era una conocida marca de comida para gato.

Como quedó dicho, el protagonista, Don Gato, es el líder de la pandilla. Los gatos callejeros son: Demóstenes, el preferido de las gatitas, debido a su facilidad para el habla. Choo Choo, mensajero oficial de la pandilla, siempre que las cosas se ponen difíciles está el para ayudar.

Espanto es un gran amante del Jazz y le gusta tocar la batería. Cerebro, es el más tranquilo de la pandilla, le agrada tener una vida sencilla y Por último, Benito Bodoque, es el principal amigo de Don Gato, también es quien planea los principales planes para obtener dinero.

No olvidemos al oficial encargado de cuidar el distrito donde viven Don Gato y sus amigos. Entre su deber está el de echar (vanos intentos) a los gatos de los callejones.

En la versión en español, doblada en México, Jorge Arvizu cambió el tono de la voz de Benito, que era similar a la de un gángster en la versión original, por un tono chillón como el de un niño pequeño.







Actualmente, Don Gato puede verse en los canales de cable Cartoon Network en España y en Boomerang en Latinoamérica, mientras que el año pasado la serie completa fue lanzada al mercado en formato DVD.

Naranjú y Mielcitas


Golosinas que no se caracterizaban por ser precisamente un canto a la higiene.
Bolsitas con relleno de dudosa procedencia y hoy difíciles de conseguir
en un mundo que le da la espalda a los nostálgicos.
LA PLATA - BUENOS AIRES, Marzo 16 / 2006 (Agencia NOVA)
A la hora de salida de la escuela era su momento. Tanto el naranjú como las mielcitas marcaron la infancia de muchos hoy -¿casi?- adultos.
En tren de sincerarnos ninguna de las dos golosinas se destacaban por hacer gala de las normas de sanidad o de la marca registrada. El Naranjú era un fálico instrumento congelado que aportaba un cero por ciento de vitamina C y teñía nuestras lenguas; primero se le arrancaba con los dientes una puntita del envoltorio para sorber el jugo, y luego sí, abrirlo del todo y morder el hielo.
El mismo procedimiento se utiliza para las mielcitas, aunque esta vez sólo el primer paso. Una suerte de jalea líquida envuelta en un plástico y que su consumo no era para nada bien visto por las mamás y maestras, y seguramente tampoco por ningún dentista.

Hoy en día es una práctica muy en desuso, las mielcitas están reservadas para circuitos tales como las inmediaciones del zoológico o el tipo que munido de su bici-especial vende en las puertas de las escuelas (también en vías de extinción). El naranjú, también llamado "juguito", sólo se consigue en comercios elegidos, a fin de cuentas, que interés comercial puede redituarles algo que se consigue por una moneda, y de las más pequeñas.
Así y todo, desde este humilde espacio reivindicamos estas dos golosinas cuyo disfrute va en relación inversamente proporcional a la pulcritud y, además, nos hacen retornar, aunque sea un instante, al patio de la primaria a "degustar" nuestra infancia.

Alberto Migre

"Ojos, la revista parlante" le rinde homenaje a

A tres días de su fallecimiento, la primera revista para no videntes editada en ,CD
le rinde tributo al "padre de las telenovelas", quien, a los 74 años, abandonó la tierra
el último viernes a causa de un paro cardíaco.
"Ojos..." recuerda al reconocido autor argentino a través de
una de sus últimas entrevistas concedidas, en diciembre del 2005. (*)
(*) El siguiente es un fragmento de la extensa entrevista que "Ojos, la revista parlante" le realizó a principios de diciembre del año pasado a Alberto Migré. La nota fue incluida en la séptima edición de la revista. Diciembre del 2005, "Ojos...". Séptima edición".
"LA VIDA ES SIEMPRE UNA SORPRESA MAÑANA. PARA MÍ ESA ES LA PALABRA MÁS LINDA DEL MUNDO, PORQUE ES UNA SORPRESA, UNO NO SABE NUNCA LO QUE LE ESPERA". (Alberto Migré)
Alberto Migré se inició en la radiofonía en la década del ´50. Fue uno de los talentos que consolidaron el melodrama televisivo en la Argentina, junto a autores como Abel Santa Cruz, Nené Cascallar, Delia González Márquez y Alma Bresan. En la actualidad sus actividades están divididas entre la puesta en escena de "Radioteatro in concert: tal como somos" y la presidencia de Argentores. Desde hace años alejado de la pantalla chica no escatima críticas para los contenidos de las actuales producciones...
"Extraño mi metié, extraño no estar en la televisión, pero a veces miro y digo: ¿alguna vez yo estuve ahí?, me lo pregunto como si fuera una cosa de ciencia ficción. Alguna vez yo entré en esa vorágine que sí era caótica pero no tan caótica como lo es hoy donde la palabra ha perdido totalmente valor, donde no hay leyes de buen gusto"...
..."Las producciones son excelentes, son de primer agua, las producciones. Lo que hay dentro, el material, el contenido de la novela, no. La novela ha perdido personalidad porque no es más novela de autor, es de varios autores, parece que preocupa más tirar ideas, muerte, sangre, sexo, adulteraciones, traiciones, que escribir bien un libro. Entonces se trabaja durante cuatro o cinco meses tirando ideas y proyectando atrocidades para que después se le encargue a alguien que dialogue eso, a último momento, muy rápido y si lo puede dialogar bien y si no lo puede dialogar también va a al aire"...


..."Cuentan horrores las telenovelas. Corre una sangre, se matan, se traicionan, se engañan, son un horror, son un espanto. Veo capítulos y Marta que era el amante de Jorge ahora es la de Juan y Juan que andaba con Marta ahora anda con Elena. Pero la otra se quiere vengar y le roba el chico, y la otra no es hija de la madre y viene una madre... es terrible... yo no sé con que se divierten. Antes el entretenimiento estaba en un buen diálogo, en una historia grata, que un poco también llegara al espíritu. Con la mención o la incursión de buenos temas musicales. La recomendación de un libro o si se trataba un problema ese problema se tratara profundamente. Yo no puedo por levantar un rating enfermar a alguien de Sida"...
A los doce años escribía libretos, atendía el teléfono, redactaba frases publicitarias y glosas en Radio Callao. Tres temporadas después creó su primer radioteatro: "Convencional", protagonizado por "Chela" Ruiz y Horacio Delfino en Radio Libertad. Con su actual trabajo en el Maipo intenta revalorizar el género, descuidado desde hace tiempo por las distintas emisoras...
..."Es un abrirle los ajos a la gente sobre lo que pasó con la ficción radial. Yo creo que es muy grave que no haya radio de autor, hay tan poca radio de autor. El autor en la radio está ausente completamente, no existe. Así como en la televisión se lo suplantó por corporaciones de seis, siete, ocho, diez personas en la radio no existe, son todos improvisadores, nadie más hace un libro, un guión y la ficción está totalmente ausente. Si vos le quitás a la radio carátulas y le quitas permiso para imaginar prácticamente ficción no hay"...
El creador del hito "Rolando Rivas, taxista" es un defensor a ultranza de la palabra, los silencios y la imaginación. Atribuye los argumentos de sus historias a la observación y reniega de las nuevas tradiciones familiares. Reflexiones de un hombre con orígenes en la radio, pero que muchos catalogan "el padre de la telenovela"...
..."Creo que el autor permanentemente está robándose de alguna casa que vio, de alguna persona que conoció, de algún hecho que presenció se está robando una emoción o se está robando una idea, sin querer robarla, pero se le queda prendida y la cuenta después como propia, pero la vio en algún lado reflejada"...
.."Cambió el ritmo de los seres humanos, estamos todos apurados sin saber porque. Nos empujamos, no pedimos permiso, no nos gratificamos con nada. Entonces, el público dividió el espectáculo televisivo, lo ve y no lo escucha, lo escucha y no lo ve. Esto es gravísimo, porque lo tiene disociado. Si vos le pedís a alguien que te cuente el capítulo de ayer no te lo puede contar. Antes sentarte a ver un programa de televisión era toda una ceremonia y se sentaba toda la familia y toda la familia estaba de acuerdo en ver eso"...
..."El proyecto que tengo es hacer todos los barrios de Buenos Aires y Gran Buenos Aires con este espectáculo el año que viene, ahora no porque estoy agotado. Seguir mi radioteatro en Radio Belgrano, estar un año más en la presidencia de Argentores que es una institución que demanda mucha preocupación y cuidado y lo que venga... la vida es siempre una sorpresa mañana. para mí esa es la palabra más linda del mundo, porque es una sorpresa, uno no sabe nunca lo que le espera..."

Alf


Desde Melmac y sin escalas, este querible extrarrestre se ganó nuestros corazones
a finales de los 80 y aún hoy sigue deleitando nuestras almas nostálgicas en recovecos del cable.
LA PLATA - BUENOS AIRES, Marzo 13/2006 (Agencia NOVA)

Hoy le toca el turno a una serie que narra, con grandes dosis de humor, las peripecias de ALF, un simpático y descarado extraterrestre con forma de un raro animal, y las de la cariñosa y comprensiva familia que lo adopta.

La nave espacial de ALF (Alien Life form), procedente del planeta Melmac, un buen día se estrella contra el garaje de la familia Tanner, en los suburbios de la ciudad de Hollywood.

Falto de educación, pero dotado de un gran corazón, emplazado en una de sus grandes orejas, el descarado y extrovertido ALF (en la voz de Paul Fusco) pronto conquista al cabeza de familia; Willie Tanner (Max Wright). Pero también fascinará a sus hijos: Lynn (Andrea Elson), de 16 años; y Brian (Benji Gregory), de 6 años, que lo acogen como un maravilloso e ingenioso compañero de juegos.

Sin embargo, el franco desparpajo y temperamental conducta de tan inefable personaje no complace, en absoluto, a la madre, Kate (Anne Schedeen), quien teme que sea un mal ejemplo para los niños; además de preocuparle el ávido apetito de ALF por los envases de aluminio y las miradas voraces que lanza a Suertudo, el mimado gato de la casa.

El comienzo
Los Tanner, una típica familia americana de clase media, reciben cierta noche una visita inesperada: una mini-nave extraterrestre se estrella en su garage. Su único tripulante es Gordon Schumway, un diminuto hombre del espacio, sobreviviente del planeta Melmac (destruido por un holocausto nuclear).

Tras iniciales dudas, los Tanner acceden a ocultar al peludo alien, pese a su impredecible (y a veces absurda) conducta: habla más de la cuenta, es un "rompe-todo" y se mete donde nadie lo llama.

Además, los Tanner deben lidiar constantemente con los problemas que le incumbe el ocultamiento del extraterreste, además de la intromisión constante de los deleznables vecinos, Trevor y Raquel Ochmonek.

ALF fue una serie que requirió de un alto presupuesto (se alternaban escenas de un títere del alien con un enano disfrazado). Debido a esto, los productores decidieron cancelarla después de cuatro temporadas, de una manera abrupta. Pese a las protestas y reclamos de los enfurecidos fans, nunca hubo la tan esperada quinta temporada.

¡No hay problema!
Pese a todo, esta serie ya se ha ganado, con toda justicia, un lugar en los clásicos de la comedia. Pese a que ya pasó la "moda" de ALF y que Telefé sólo lo ponga para tapar baches, y luego cualquier pedorro culebrón centroamericano lo reemplace, siempre está en nuestro recuerdo la pegajosa tonada musical, su especial risa, y su famosa frasesita ¡No hay problema!

Los muñequitos del Jack


Los muñequitos del Jack

Jack es un riquísimo chocolatín, con extraño diseño;
cuando quitamos el papel celofán que lo envuelve
nos encontramos con una sorpresa de regalo.
De los autitos y animalitos de antaño
a las figuras del Cartoon Network o de los Simpson de hoy.

LA PLATA - BUENOS AIRES, Marzo 07/2006 (Agencia NOVA) Esta famosa golosina, que hoy hace coleccionar figuras de Cartoon Network a los niños argentinos, comenzó su larga carrera allá por el año 1962 con cohetes, autitos y animalitos en su primera época, tratando de imponerse tímidamente en el gusto de los infantes.

Según rememora Esteban Farfán de Plan TV, antes de que comenzaran las famosas colecciones, que cada año cambiaban en las "publicidades catálogo" de la revista Anteojito, existió un periodo de prueba con otro tipo de muñequito y de material.

En 1967, se presentó una colección de jugadores de fútbol, en "plástico quebradizo" y cuyo tamaño era la mitad de los finalmente conocidos. Al año siguiente se intentaron realizar las mini esculturas en "goma", pero rápidamente fue cambiado por un "plástico blando, irrompible. Estas colecciones, que contenían animalitos y la serle de Hijitus, se convirtieron de la noche a la mañana en las favoritas de los niños y le permitió a la marca quedarse instalada para siempre como parte de la infancia argentina.

En 1970, se modificó por última vez el tipo de textura de las sorpresas, siendo el "plástico duro" el material que persistió hasta nuestros días permitiendo que las piezas, pintadas a mano por familias argentinas, no perdieran su color. Su altura aproximada: 3,5 centímetros.

Año tras año las colecciones traían mayor número de sorpresas y quizás su principal atractivo consistía en que estaban basadas en figuras nacionales: personajes de televisión, Titanes en el Ring, creaciones de García Ferré o personajes de Dante Quinterno.

Todo cambió a partir de 1979, ya que en los sucesivos años los personajes animados extranjeros superaron en cantidad a los nacionales. En tanto, en 1983 se lanzó otra colección Importante (Superhéroes) de estos muñecos que poco a poco fueron perdiendo protagonismo, tal vez porque los niños que las seguían desde sus comienzos ya no eran tan niños.

Pero no sólo el cambio de generación puso fin al éxito del Chocolatín Jack, sino que las mismas sorpresas dejaron de ser importantes o atractivas.

En la década del '90, se cambiaron las miniaturas por otras sin la calidad a las que nos tenia acostumbrados este producto: figuras planas de payasos y animales, lápidas plásticas con fotos de jugadores de fútbol, autitos y animalitos con ruedas y personajes importados de China, sin ningún interés coleccionable. Pero cuando todo parecía perdido para los fieles consumidores, en 1997 el Chocolatín Jack con sorpresa renació con un nuevo logo y una esperada colección igual a las de antes: mezclados con animalitos importados de oriente aparecían, los Tiny Toon de Steven Spielberg.

Esta serie de 20 personajes tenia la calidad de las viejas sorpresas y se convirtió en un excelente retorno que el producto merecía, agregando un nuevo sabor: el chocolate blanco.

A fines de la década pasada el Jack se convirtió en huevo para competir con un producto foráneo similar. Dentro de una cajita de cartón, además del chocolate (ahora ovalado) podes encontrar figuritas para pegar en un álbum, muñecos de angelitos y una colección de Animaniacs y Simpson con el tamaño y la calidad de los primitivos Jacks

Superman es un personaje ficticio y superhéroe

Superman es un personaje ficticio y superhéroe
cuya primera aparición fue en la revista Action Comics nro 1 en 1938.
ESTADOS UNIDOS, Julio 22/2006 (Agencia NOVA)
Con el tiempo se convirtió en uno de los cómics de superhéroes más populares del mundo, y en inspiración para el naciente género. Su popularidad ha transcendido el mundo del cómic siendo uno de los iconos de la cultura pop, pero eso no es lo único que se puede decir sobre el, el hombre de acero a pesar de ser un personaje de cómics, es un representante de los ideales que la humanidad debe tener, la justicia y la verdad, y a pesar de que hay héroes fabulosos en todos los cómics, se le debe a Superman la existencia de estos.
Superman fue creado por Joe Shuster y Jerry Siegel, y ha aparecido en varios seriales de radio, televisión, películas y otros medios. En su versión actual, publicada por la editorial DC Comics, Superman nació en el lejano planeta Krypton bajo el nombre de Kal-El. Siendo un bebé, fue enviado al planeta Tierra por su padre Jor-El, justo antes de la desintegración del planeta. La nave espacial en la que viajaba aterrizó en las afueras del ficticio poblado de Smallville (Villachica), en el estado de Kansas.
El bebé fue encontrado y adoptado por los esposos Kent: Jonathan Kent y Martha Kent, quienes lo llamaron Clark Kent. Al crecer, Clark eventualmente fue descubriendo habilidades y poderes superhumanos. Clark se convierte en Superman, haciendo uso de sus asombrosos poderes para luchar por la verdad, la justicia y el estilo americano. En su identidad civil, Clark es reportero del diario Daily Planet y un notable escritor de libros en la ficticia ciudad de Metrópolis.
Los orígenes de Superman, habilidades y relaciones interpersonales han cambiado con el paso de los años. Editores y escritores utilizan el procedimiento de "continuidad retroactiva" para ajustar los cambios del personaje en la cultura popular, eliminando segmentos restrictivos del mito y permitiendo historias contemporáneas. Estos cambios permiten retener los elementos básicos que convierten a Superman en un icono. Acaba de lanzarse en la actualidad el segundo film sobre el mítico personaje.

DON FULGENCIO-el hombre que no tuvo infancia

enviado por Miguel Zlotolow
El 24 de abril de 1938 apareció por primera vez en las páginas del diario "La Prensa" la tira "Señor Fulgencio" (el hombre que no tuvo infancia)" y mantuvo ese nombre hasta 1939. El "señor" había trocado por el "Don", que iba a inmortalizar a este ser inefable y encantador, en su interior es un niño que no tuvo infancia. El personaje (que era un gran tímido en su cuerpo enorme) se hizo tan popular que hasta apareció en afiches publicitarios en colores (recomendando la compra de productos), inundando las paredes de la ciudad. En vista de ello, el director de "La Prensa", levantó el personaje de las páginas del diario. Pero Don Fulgencio no iba a permanecer mucho tiempo sin ponerse en contacto, otra vez, con sus lectores, ya que luego de varias ofertas, pasó a "La Razón", con tanto éxito que, posteriormente, el personaje de Don Fulgencio fue llevado al teatro y también personificado por radio.
Por la historieta de Don Fulgencio fueron desfilando poco a poco otros personajes secundarios. Los más recordados son sus sobrinos Tripudio, Sócrates y Liberata; su secretario Pitín; Radrágaz, Fernendez, Rodolfo y Ursulu, sus novias Amapola y Agata, su fiel valet Toribio; el perro López, el loro Zaratrustra y la pequeña Ruth. En Octubre de 1945 apareció la revista "Don Fulgencio", donde, además del personaje del título, habían varios otros. Se publicaron 36 números. También se hizo una película (con Enrique Serrano). Vale señalar que desde 1978, y por un tiempo, "el hombre que no tuvo infancia" empezó a aparecer en la revista "Anteojito".
El autor: Lino Palacio nació el 5 de noviembre de 1903. Desde muy chico fue atraído por el dibujo, y, a los 16 años, Lino logró publicar su primer dibujo (en el diario "La Razón"). El trazo tan personal y el fino humor de Palacio lo hicieron indispensable en todo tipo de publicaciones, e incluso, durante su exitosa carrera, ganó 25 concursos de afiches. En 1984, Lino y su señora fueron asesinados en un intento de robo.

Los fanáticos de la Pantera Rosa recuerdan a su creador, a 100 años de su nacimiento


Friz Freleng también les dio vida a célebres personajes animados como Bugs Bunny, Silvestre, Tweety o el recordado Speedy González. A través de Internet, invitan a "ver o volver a ver uno de sus dibujos animados" para rescatar la memoria del animador.

Aunque su nombre no es tan conocido, sí lo son los de sus personajes. Hace 100 años nacía Friz Freleng el creador de la Pantera Rosa, y sus seguidores quisieron aprovechar para rendirle un homenaje a través de Internet.

Desde el blog Hell on Frisco Bay invitan "a cualquiera, sea experto, entusiasta o novato en la animación, a que vean o vuelvan a ver uno de los dibujos animados de Freleng".

El objetivo es revivir la memoria de este animador, que también les dio vida a personajes como Bugs Bunny, Sylvester, Tweety y Speedy González y en cuya lápida del cementerio de Los Angeles sus dibujos le dedican un último saludo antes de caer el telón.

"De todos los directores que trabajaron para Warner, Freleng fue el que tuvo más sentido musical", recordó Eric Goldberg, uno de los realizadores más destacados de Disney y director de "Pocahontas". "Sus películas tienen un ritmo impecable en la animación. Nadie tuvo nunca un sentido tan agudo de la musicalidad a la hora de dibujar", añadió en su honor.

De él también dijo Chuck Jones, el padre del Correcaminos y el Coyote, que era la persona "más estimulante, irritante, leal, cínica, sabia, divertida, cabezota, pragmática, explosiva, inteligente, impaciente con la estupidez y generosa con todo lo que pudiera mejorar la animación".

Freleng, cuyo nombre de pila es Isadore aunque lo cambió por Friz durante la Segunda Guerra Mundial, lanzó a Porky Pig al estrellato con el corto "I Haven't Got a Hat".

Freleng consiguió con la Pantera Rosa convertir unos simples títulos de crédito en una popular serie de animación. "El perfecto ritmo de este personaje mudo sólo es comparable con grandes de la comedia, como Charles Chaplin o Buster Keaton", asegura el animador español Raúl García, que coincidió con Freleng en el último homenaje a Bugs Bunny al que asistió el legendario artista fallecido el 26 de mayo de 1995.
Con tres candidaturas al Oscar, la Pantera Rosa le dio finalmente la estatuilla a Freleng en 1965 gracias al cortometraje "The Pink Phink".
Como dice Tom Sito, ex presidente del Sindicato de Animadores, quizá la respuesta a su escasa popularidad está en su lápida, esa que también aclara su fecha de nacimiento como el 26 de agosto de 1906 y no de 1905 como citan muchas de sus biografías.

La TV del 58


Había un solo canal, ¿recuerda? En blanco y negro, por supuesto.


Elijamos un día cualquiera.

Desde las 14 y hasta las 16.30, la famosa, necesaria e inolvidable "señal de ajuste", con la que regulábamos brillo, contraste, horizontal y vertical (hasta que lo dejábamos casi siempre peor de lo que estaba).

Luego, el teleteatro semanal con Oscar Casco, Nelly Cobella y elenco.

A las 17.30, el "Teleteatro para la hora del té", con Fernando Heredia, María Aurelia Bisutti y Menchu Quesada. Todo en vivo, sin VTRs que facilitaran la cuestión.

Regresaban los niños de la escuela para disfrutar a las 18 horas de "Mendita lo arregla todo", que hoy nos evoca al "Mendafácil", el boom de esos días.

Media hora más tarde, el Noticiero "No-Do" (sí, el mismo que veíamos en el cine junto con "Sucesos Argentinos").

Cuando eran exactamente (o, generalmente, no tan exactamente) las 18.52, un microprograma titulado "La belleza a través de los siglos" seguramente vendía productos desde la tele, una vieja costumbre.

Pero, atención: si habías terminado los deberes (o convencías a mamá de que los habías terminado), a las 19 llegaba "El Cisco Kid", película de aventuras del oeste americano.

19.30 comenzaba la primera edición del "Noticiero TV", que era cerrado por "Telegotitas", un micro de cinco minutos original de Nené Cascallar y a cargo de Alicia Bellan.

Y siendo las 20 horas, con la familia reunida, llegaba "Todo el año es Navidad", original de Horacio S. Meyrialle y con numerosas estrellas lideradas por Raúl Rossi. ("¡Pero, Raúl!", decía Amalia Sánchez Ariño).

Todo programa era de media hora, por lo que a las 20.30 ya teníamos el "Teatro de las estrellas", ¿con elencos rotativos?, y a las 21 "La familia se divierte", comedia musical con la actuación de Virginia Luque.

21.30, "Hombres y cosas", y, a las 22, el "Teatro Brillante", original de Eloy Rébora, con figuras como Francisco Álvarez.

Treinta minutos que eran seguidos por la segunda edición del noticiero y un micro titulado "Cine-enfoques".

Desde la cama, los "trasnochadores" veían el broche de oro: "Oh, tiempos... oh, costumbres...", un teleteatro también original de Meyrialle con la actuación estelar de la primera actriz Silvia Legrand acompañada por un gran elenco.

Y casi siempre acompañada por los ronquidos del marido, la señora de la casa, entredormida, veía algunos minutos de la película de las 23.30. Luego la vencía el sueño, y al finalizar la programación, el televisor quedaba haciendo el zumbido típico de la falta de señal.

Era una TV sencilla, bien argentina, cristiana y familiar. Y nos hacía sentir bien.

¿O prefiere la actual?

¿Cómo pudimos sobrevivir en nuestra infancia?


Si viviste como niño los años '60, los '70 o los principios de los '80...

¿Cómo hiciste para sobrevivir?

más o menos, el envío de Elisa decía cosas como éstas:

De niños andábamos en automóviles que no tenían cinturones de seguridad ni bolsas de aire.

Ir en la parte de atrás de una camioneta era un paseo especial que todavía recordamos.


Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo.

No teníamos tapas con seguro contra niños en las botellas de remedios, gabinetes o puertas.

Cuando montábamos en bicicleta no usábamos casco.

Bebíamos agua de la manguera del jardín y no de una botella de agua mineral.

Pasábamos horas y horas construyendo carritos de chatarra con los que luego nos lanzábamos cuesta abajo. A la mitad del trayecto recordábamos que no tenían frenos. Después de varios choques contra árboles o cordones, aprendíamos a resolver el problema.

Salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer.

El colegio duraba hasta el mediodía y llegábamos a casa a almorzar.

No teníamos celular, así que nadie podía ubicarnos.

Nos cortábamos, nos rompíamos algún hueso, perdíamos un diente, pero nunca se iniciaban demandas legales por esos accidentes. Nadie tenía la culpa sino nosotros mismos.

Comíamos bizcochitos y pan con manteca, y tomábamos bebidas con azúcar, pero nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos afuera jugando.


Compartíamos una bebida entre cuatro tomando del pico de la misma botella. Y nadie se moría por eso.

No teníamos playstations, nintendos, videojuegos, televisión por cable, computadoras, chatrooms en internet, videograbadoras, sonido surround, celulares personales, pero teníamos amigos.

A las casas de esos amigos íbamos en bicicleta o caminando. Al llegar tocábamos el timbre o entrábamos sin llamar. Lo encontrábamos y salíamos a jugar juntos en la calle, sin necesidad de que nadie nos cuidara.

Jugábamos al fúlbo, al hoyo-pelota, a las escondidas, a las figu, a las payanas, a las carreras con autitos... Si había que formar equipos, pisábamos y alguno no llegaba a ser elegido y quedaba fuera, pero eso no le creaba ningún trauma sicológico.

Algunos alumnos no éramos tan brillantes como otros. Cuando no pasábamos de grado no nos mandaban al psicólogo ni al psicopedagogo, no teníamos dislexia ni problemas de atención ni hiperactividad. Simplemente repetíamos el grado y teníamos una segunda oportunidad.

Teníamos fracasos, éxitos, responsabilidades... y fuimos aprendiendo a manejarlos.

¿Cómo hicimos para sobrevivir? ¿Cómo llegamos a ser las personas grandes que ahora somos?

Quizá los chicos de hoy pensarán que éramos unos aburridos, pero...

¡pucha que éramos felices!

¿te acordas del Club del clan?


El Club del Clan fue un programa de televisión argentino, transmitido en varios países de América Latina a comienzos de la década del 60, que reunió a un grupo de cantantes beat-pop que cantaban en español (algo inhabitual para la época) y lograron una enorme difusión popular, y que tuvo una notable influencia en los gustos musicales de una parte sustancial de la juventud. Algunos de sus miembros eran Palito Ortega, Violeta Rivas, Leo Dan, Johnny Tedesco, Chico Novarro, entre otros.



El Club del Clan tuvo su origen en lo que se llamó La Nueva Ola, una serie de artistas juveniles contratados por RCA y difundidos bajo ese eslógan a partir de 1959, con el fin de competir localmente en el mercado del rock and roll que monopolizaba Elvis Presley. La idea original fue del directivo de RCA, el ecuatoriano Ricardo Mejía. El sello grabador se dio una estrategia inicial de difusión con centro en la grabación de discos y la realización de recitales públicos en sus instalaciones y shows televisivos ("Swing, Juventud y Fantasía" en Canal 7; "La cantina de la guardia nueva" en Canal 11).


Los tres primeros artistas en ser contratados fueron Rocky Pontoni (Orlando Amador Pontón), Marty Cosens (Rubén Cosentin) y Mariquita Gallegos. En los años siguientes serían contratados otros músicos que tendrían una larga actuación en el pop argentino, entre ellos: Fernando Borges, Jolly Land, Victor Buchino, Violeta Rivas, Chico Novarro, Lalo Frensen, Edith Scandro, Nena y Terry Morán, Raúl Lavié, Raúl "Tanguito" Cobián, Pino Valenti, Johnny Tedesco, Nicky Jones & The Rocklands, y Palito Ortega.

La RCA realizaba versiones en castellano de famosos temas extranjeros, adaptadas por Ben Molar y algunos casos por su hermano Rafaelmo Molar.

El primer gran hit de esa serie llamada "Explosivos", previa al Club del Clan, fue el tema Eso de los TNT, en 1960. Luego siguieron la ultrafamosa "La novia", cantada por Antonio Prieto y "Llorando me dormí", interpretada por Bobby Capó y Violeta Rivas. Se trató de éxitos inéditos, que superaban cada uno el millón de copias vendidas y que se hicieron conocidos en todo el continente.

En los programas de televisión, la RCA contrató a Hugo Moser con el fin de diseñar las personalidades que los cantantes de la nueva ola debían representar ante el público.

Como una continuación natural del éxito de La Nueva Ola pergeñada por Ricardo Mejía, en 1962 el sello RCA Víctor y el Canal 13 de televisión de Buenos Aires, firmaron un contrato para poner en el aire un programa semanal, musical-juvenil, denominado El Club del Clan.

El Club del Clan salió al aire por primera vez el sábado 10 de noviembre de 1962 a las 20:30, bajo la dirección de María Inés Andrés.

yesterday by beatles

LOS PROGRAMAS QUE LA TV NOS OFRECE EN ESTE 1971

Miguel Genuth y sus alumnos, con clases de gimnasia yoga (9).


"Mañanas de Marzo", programa educativo (9).

"La ley del revólver", con James Arness, Dennis Weaver y Amanda Blake (9).
"La Hora de Calculín" (13).
"Todos nosotros", programa al servicio de la comunicación con la conducción de Laura Escalada (11).

"Mucho gusto", programa femenino conducido por Elsa San Martín con la participación de María Adela Baldi, Geno Díaz, María Angélica Bosco, Petrona C. de Gandulfo y otros especialistas (13).

"El club de Popeye", programa infantil conducido por Tato Cifuentes (9).
"El show de los tres chiflados", con cortos de estos artistas, de Laurel y Hardy, y del Príncipe Dinosaurio (13).

"Nuevediario" y "Nuevediario Extra", noticieros conducidos por Fernando de la Vega y Oscar Lasalle (9).

"Radiolandia en televisión", periodístico de Lucho Avilés con "el ránking de plomos, disfrazados, elegantes, despistados y chamuscados", los musicales con Juan Alberto Mateyko, comentarios de cine a cargo de Jorge Jacobson, micros de Leo Vanés, y flashes de Susana Fontana (13).

"Noticiero 13", la actualidad ilustrada. Relatos de Horacio Galloso; notas especiales de Leo Gleizer, Roberto Maidana y Sergio Villarroel; reportajes de actualidad realizados por José Manuel Carrizo y Jacinto Rodríguez Paz; deportes; y notas desde Casa de Gobierno a cargo de Osvaldo Piñero. La dirección está a cargo de Héctor Celis (13).


"Almorzando con Mirtha Legrand", a las 13.30 por el 9.
"Así amaban los héroes", teleteatro de Alma Bressan con Sebastián Vilar, Gabriela Gili y Pedro Aleandro. (13).

"Muchacha italiana viene a casarse", teleteatro de Delia González Márquez con Alejandra da Passano, Rodolfo Ranni y elenco (13).

"Cine de la tarde", con la conducción de Ricardo Parrota, la producción de Cernadas Lamadrid, y la selección de Salvador Sammaritano. (7).


"La pecosa", teleteatro de Leonardo de Vicente y L. Rossi, con la actuación de María Leal y Enrique Liporace (13).

"Soledad, un destino sin amor", teleteatro de Alejandro Hurtado Terán, con Marta González y Miguel Bermúdez (9).


"La muela del juicio", programa de la tarde con Geno Díaz (Juez), José de Zer (Fiscal), Fernando Bravo (Defensor), Mario Horacio Butti (Vocal adjunto), Ricardo Jordán (Defensor adjunto), Marta Moyano (Ujier) y una figura invitada (Acusado)(13).

"El gran casamentero", programa de entretenimientos conducido por José Cibrián (9).


"Cine a las cuatro y media", con la presentación de filmes de origen estadounidense (13).

"Los Picapiedras", serie de dibujos animados. Una de las series animadas de mayor éxito de la televisión. Pedro Picapiedra (Fred Flinstone) y Pablo Mármol (Barney Rubble). Reflejan la clase media de la sociedad americana con sus salidas al campo, barbacoas en el jardín, partidas de boliche y troncomóvil familiar. Genial el doblaje al español con la voz brutota de Pedro diciendo eso de: "¡Ya cállate, enano!". Las sufridas esposas, Betty y Wilma tienen que aguantar las ideas de Pedro y la complicidad obligatoria de Pablo, de donde nunca salen bien. (2)

"Cuando el amor es mentira", teleteatro de Alberto Migré, con Osvaldo Brandi, Alicia Bruzzo y Diego Varzi) (9).

"Lassie", serie con John Provost, June Lockhart y Hugh Relly (2).

"Estación Retiro", teleteatro con Luis Dávila, Susana Campos, Beatriz Día Quiroga y Víctor Laplace, con libro de Elsa Martínez y Marcia Cerretani (9).

"Las aventuras de Campeón", serie con Jim Bannon y Barry Curtis (2).

"La luna de Canela", programa infantil conducido por Canela y con un cuento teatralizado a cargo de Pinti La Peste (7).

"Dimensión Desconocida", serie unitaria (2).

"Música en Libertad", programa musical conducido por Leonardo Simmons y Maisabé (9).

"El zapato roto", programa infantil conducido por Mona, con la proyección de dibujos animados (13).


"Notidós", informativo con relatos de Pedro Burgos (2).


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