"El Túnel de los Recuerdos"

Alf


Desde Melmac y sin escalas, este querible extrarrestre se ganó nuestros corazones
a finales de los 80 y aún hoy sigue deleitando nuestras almas nostálgicas en recovecos del cable.
LA PLATA - BUENOS AIRES, Marzo 13/2006 (Agencia NOVA)

Hoy le toca el turno a una serie que narra, con grandes dosis de humor, las peripecias de ALF, un simpático y descarado extraterrestre con forma de un raro animal, y las de la cariñosa y comprensiva familia que lo adopta.

La nave espacial de ALF (Alien Life form), procedente del planeta Melmac, un buen día se estrella contra el garaje de la familia Tanner, en los suburbios de la ciudad de Hollywood.

Falto de educación, pero dotado de un gran corazón, emplazado en una de sus grandes orejas, el descarado y extrovertido ALF (en la voz de Paul Fusco) pronto conquista al cabeza de familia; Willie Tanner (Max Wright). Pero también fascinará a sus hijos: Lynn (Andrea Elson), de 16 años; y Brian (Benji Gregory), de 6 años, que lo acogen como un maravilloso e ingenioso compañero de juegos.

Sin embargo, el franco desparpajo y temperamental conducta de tan inefable personaje no complace, en absoluto, a la madre, Kate (Anne Schedeen), quien teme que sea un mal ejemplo para los niños; además de preocuparle el ávido apetito de ALF por los envases de aluminio y las miradas voraces que lanza a Suertudo, el mimado gato de la casa.

El comienzo
Los Tanner, una típica familia americana de clase media, reciben cierta noche una visita inesperada: una mini-nave extraterrestre se estrella en su garage. Su único tripulante es Gordon Schumway, un diminuto hombre del espacio, sobreviviente del planeta Melmac (destruido por un holocausto nuclear).

Tras iniciales dudas, los Tanner acceden a ocultar al peludo alien, pese a su impredecible (y a veces absurda) conducta: habla más de la cuenta, es un "rompe-todo" y se mete donde nadie lo llama.

Además, los Tanner deben lidiar constantemente con los problemas que le incumbe el ocultamiento del extraterreste, además de la intromisión constante de los deleznables vecinos, Trevor y Raquel Ochmonek.

ALF fue una serie que requirió de un alto presupuesto (se alternaban escenas de un títere del alien con un enano disfrazado). Debido a esto, los productores decidieron cancelarla después de cuatro temporadas, de una manera abrupta. Pese a las protestas y reclamos de los enfurecidos fans, nunca hubo la tan esperada quinta temporada.

¡No hay problema!
Pese a todo, esta serie ya se ha ganado, con toda justicia, un lugar en los clásicos de la comedia. Pese a que ya pasó la "moda" de ALF y que Telefé sólo lo ponga para tapar baches, y luego cualquier pedorro culebrón centroamericano lo reemplace, siempre está en nuestro recuerdo la pegajosa tonada musical, su especial risa, y su famosa frasesita ¡No hay problema!

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